

La aplicación del DEA al mundo laboral está más que testada a nivel empírico. Recientes estudios dirigidos en la Universidad de Granada destacan que esta metodología de aprendizaje es ideal para fortalecer: comunicación, confianza y seguridad, autoconfianza, liderazgo, sinergia, productividad, manejo del tiempo, integración, gestión de conflictos, manejo de estrategias, control de riesgos, gestión adecuada de los recursos propios, apertura hacia el cambio y las transformaciones, flexibilidad mental, pensamiento estratégico y sistémico, transformación organizacional, resolución de problemas, negociación, visión estrategia, planificación, delegación, dirección de proyectos, control del estrés, toma de decisiones, creatividad, y por último, desarrollo de comunidades de aprendizaje, etc.